El resentimiento es un gran obstáculo para nuestra paz, salud, y prosperidad. La curación del resentimiento es el perdón. Es renunciar a nuestro orgullo herido y quedarnos con nuestra alma libre y en paz.
La humildad es la más fuerte aliada del perdón, pues nos ayuda a relativizar las cosas, a no darles la importancia exagerada que generalmente les damos, y ni dar a nosotros la importancia extrema que muchas veces nos atribuimos.Necesitamos disminuir el tamaño de las ofensas, de las contrariedades. Todo queda muy pequeño cuando pensamos que estamos aquí en la Tierra en viaje pasajero y que, en cualquier momento, podremos partir.
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