domingo, 29 de abril de 2018

Algunos días no son nada fáciles, nada es perfecto, nada funciona...


Hay días en que uno sólo cuenta con la propia fe, pues falta fuerza, falta ánimo, falta voluntad de enfrentar los desafíos. Mas, ¿y qué? ¿Vas a parar y desistir? o ¿levantar la cabeza y proseguir? No todo esta perdido. En las dificultades, lo mejor es dejar de lamentarse y agradecer por tener un día más, por tener motivos para seguir adelante, por aún contar con la esperanza que nos sostiene y nos hace menos débiles, dejándonos más fuertes.
El dolor educa. El error enseña. El llanto edifica. Lo importante es nunca cruzar los brazos y nunca considerarse vencido. 
Todo puede ser renovado, todo puede ser cambiado y todo tiene reparación. Es sólo nunca detenerte cuando estés cansado. Es sólo nunca creer que haz sido vencido. Mira hacia adelante, deja en las manos del Universo aquello que todavía no puede resolverse de inmediato. Para todo hay una hora. Cada cosa está donde está por una razón. Siente tu corazón. Tú no puedes cambiar lo que es para ser. Rema frente a ese barco, no lo dejes hundirse. Un corazón lleno de dudas, no deja lugar para la esperanza. Una cabeza llena de pesimismo, no encuentra el camino de la victoria. 
Ten confianza en tí mismo(a), autoestima, resiliencia y fe. Abre espacio para la buena energía. Abre el espacio para rehacer.  No hay fuerza mayor que la fuerza de creer en el destino, creer en el futuro, saber que el cansancio y el dolor de hoy, valdrán la pena y se transformarán en sonrisas de conquista y gratitud. 
Obstáculos surgirán todos los días, vamos a usarlos como trampolines para saltos cada vez mayores. ¡Mientras haya fe, nunca habrá barreras insuperables, dificultades interminables o desafíos imposibles! Cuando te des cuenta de que lo que tienes a perder es tan poco frente a lo que estás por ganar, te liberarás, despertarás, creerás y confiarás fuertemente en lo que está por llegar.  ¡Encuentra esa paz!

lunes, 9 de abril de 2018





La vida nos enseña que algunos capítulos malos son necesarios, para que podamos darnos una oportunidad más, haciendo todo diferente...

Los días malos son necesarios para que los días felices valgan la pena, ¿no les parece?

Por eso y por tantas otras cosas más, es bueno recordar, que después de la lluvia siempre habrá un lindo arco-iris por ahí... ¡Y que, es eso lo que debe impulsarnos a nunca desistir!

jueves, 5 de abril de 2018

Aprender a ser paciente

Aprender a ser paciente no es fácil.  Lidiar con la impaciencia del mundo mucho menos. Mas, sí deseamos avanzar en algo nuestra caminata existencial, con certeza la intención de relevar ciertas situaciones no serán tan difíciles como lo parecen.  Basta reflexionar: ¿vale la pena disminuir nuestro equilibrio?.  ¿Entrar en crisis emocional, nos ayuda en algo?. Por supuesto que ambas respuestas son "No". 
Ese frasecita que todos conocemos:  "respira hondo y cuenta hasta diez", ¿realmente ayuda? Pues, ¡ayuda si!.  Ese conteo entretiene nuestra mente y evita que nos entreguemos al impulso, ya que 10 segundos es el tiempo que tarda una información en pasar desde nuestro cerebro emocional, más primitivo, al racional (la corteza cerebral más evolucionada), marcando así la diferencia entre actuar impulsivamente o de forma más meditada. Y la respiración reduce la tensión arterial y promueve sentimientos de calma y relajación.

Ejercitar nuestra paciencia, hasta lograr que ésta se instale definitivamente entre nuestras otras virtudes, es lo mejor. Para ello, la práctica de la meditación y/o cualquier otra técnica que nos lleve a alcanzar el autocontrol será lo ideal.

Entonces, si eres un impaciente más en este mundo, ¡toma una actitud al respecto! ¿qué esperas? Te aseguro que el cambio en tu día a día y en cualquier ámbito de tu vida ¡será excepcional!

Tener fe, también es creer en sí mismo

No pensemos en fe apenas en el contexto religioso. Tengamos también fe en nuestras decisiones diarias. Creer en sí mismo es esencial para ...