Hay días en que uno sólo cuenta con la propia fe, pues falta fuerza, falta ánimo, falta voluntad de enfrentar los desafíos. Mas, ¿y qué? ¿Vas a parar y desistir? o ¿levantar la cabeza y proseguir? No todo esta perdido. En las dificultades, lo mejor es dejar de lamentarse y agradecer por tener un día más, por tener motivos para seguir adelante, por aún contar con la esperanza que nos sostiene y nos hace menos débiles, dejándonos más fuertes.
El dolor educa. El error enseña. El llanto edifica. Lo importante es nunca cruzar los brazos y nunca considerarse vencido.
Todo puede ser renovado, todo puede ser cambiado y todo tiene reparación. Es sólo nunca detenerte cuando estés cansado. Es sólo nunca creer que haz sido vencido. Mira hacia adelante, deja en las manos del Universo aquello que todavía no puede resolverse de inmediato. Para todo hay una hora. Cada cosa está donde está por una razón. Siente tu corazón. Tú no puedes cambiar lo que es para ser. Rema frente a ese barco, no lo dejes hundirse. Un corazón lleno de dudas, no deja lugar para la esperanza. Una cabeza llena de pesimismo, no encuentra el camino de la victoria.
Ten confianza en tí mismo(a), autoestima, resiliencia y fe. Abre espacio para la buena energía. Abre el espacio para rehacer. No hay fuerza mayor que la fuerza de creer en el destino, creer en el futuro, saber que el cansancio y el dolor de hoy, valdrán la pena y se transformarán en sonrisas de conquista y gratitud.
Obstáculos surgirán todos los días, vamos a usarlos como trampolines para saltos cada vez mayores. ¡Mientras haya fe, nunca habrá barreras insuperables, dificultades interminables o desafíos imposibles! Cuando te des cuenta de que lo que tienes a perder es tan poco frente a lo que estás por ganar, te liberarás, despertarás, creerás y confiarás fuertemente en lo que está por llegar. ¡Encuentra esa paz!
Todo puede ser renovado, todo puede ser cambiado y todo tiene reparación. Es sólo nunca detenerte cuando estés cansado. Es sólo nunca creer que haz sido vencido. Mira hacia adelante, deja en las manos del Universo aquello que todavía no puede resolverse de inmediato. Para todo hay una hora. Cada cosa está donde está por una razón. Siente tu corazón. Tú no puedes cambiar lo que es para ser. Rema frente a ese barco, no lo dejes hundirse. Un corazón lleno de dudas, no deja lugar para la esperanza. Una cabeza llena de pesimismo, no encuentra el camino de la victoria.
Ten confianza en tí mismo(a), autoestima, resiliencia y fe. Abre espacio para la buena energía. Abre el espacio para rehacer. No hay fuerza mayor que la fuerza de creer en el destino, creer en el futuro, saber que el cansancio y el dolor de hoy, valdrán la pena y se transformarán en sonrisas de conquista y gratitud.
Obstáculos surgirán todos los días, vamos a usarlos como trampolines para saltos cada vez mayores. ¡Mientras haya fe, nunca habrá barreras insuperables, dificultades interminables o desafíos imposibles! Cuando te des cuenta de que lo que tienes a perder es tan poco frente a lo que estás por ganar, te liberarás, despertarás, creerás y confiarás fuertemente en lo que está por llegar. ¡Encuentra esa paz!


