Cuando no esperas nada de nadie, ¡vives mucho mejor!
A veces tenemos la tendencia de esperar que otras personas resuelvan nuestros problemas o nos provean lo que nos falta. Podemos hacerlo inconscientemente, porque la dependencia se instala en nosotros con mucha sutileza, y cuando percibimos ya estamos en ese círculo vicioso de depender de otro para vivir bien y felices.
Sin embargo, depender de otra persona nunca nos traerá una felicidad completa, porque somos los dueños de nuestro propio destino, y no nacemos para seguir los direccionamientos de otras personas.
Liberarnos de la dependencia es lo mejor que podemos hacer. Cuando eso sucede, aprendemos a auto-confiar y alcanzamos la paz de no vivir de expectativas. Además, la relación con nosotros mismos y con nuestro entorno se vuelve verdadera, fuerte, honesta.
No nos limitamos por nadie, al contrario, vivimos y dejamos vivir, entendemos que cada uno es responsable de su propia felicidad y que poner su vida en las manos de otro es falta de auto-respeto.
Al dejar de esperar que nos resuelvan los problemas y empezar a responsabilizarnos totalmente de ellos, tenemos más libertad para crear la vida que realmente deseamos vivir y a la vez creamos también un ambiente positivo a nuestro alrededor, elevando nuestras vibraciones.
Y aunque esto no siempre nos impida de crear expectativas por algunas cosas, al menos nos impide sabotear nuestras propias vidas, pues muchas veces pasamos más tiempo pensando en qué el otro está haciendo en lugar de pensar en nosotros mismos.
Debemos aprender a ponernos en primer lugar y guiar nuestras vidas de manera que nos haga felices. Es parte del derecho de cada uno decidir: qué hacer con la propia vida y ser feliz así, aunque las elecciones no correspondan a los deseos del otro. La vida no espera por nadie y cada día que pasamos viviendo una realidad que no nos agrada es una oportunidad que perdemos de ser felices.
Cuando dejamos de esperar al otro, vivimos mucho mejor.
Las cosas no siempre saldrán como esperamos, mas aún así es mejor saber que estamos en el control de nuestras vidas que conformarnos a ser guiados por otras personas, que muchas veces ni siquiera tienen las mejores intenciones, por nosotros, en sus corazones.
Aprendamos a agradecer por las bendiciones y lecciones que la vida pone en nuestro camino en vez de lamentarnos por la mala suerte y entregar nuestro futuro en manos de otras personas.
Asumamos la responsabilidad por crear la vida que soñamos, mas empecemos aceptando la realidad actual y creciendo a partir de ahí. No nos engañemos imaginando que otro podrá resolvernos todo en un abrir y cerrar de ojos.
Espera más de ti mismo y menos de los demás. Comienza a actuar y percibirás que cuanto más actúas, más la vida pone buenas oportunidades en tu camino.
AnaCe Gonzales-Coach
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