Cuando creemos en nosotros mismos dejamos de huir de algunos miedos y dejamos también de escondernos de varias cosas. Esta seguridad nos hace sentir mejor. Hace crecer nuestra autoestima. Mas, también es muy cierto que siempre surgirán cosas que no necesitan ser vistas, frases que no deben ser dichas y cuadros que no serán pintados para que todos los vean.
Descartar algunos deseos y cambiar algunas rutas nos hace encontrar mejores destinos. Esta multiplicidad de elecciones nos hace ser quienes somos. Debemos tener discernimiento y sabiduría para hacer con que sucedan correctamente, día tras día.
Algunos momentos pasarán y no nos daremos cuenta de que estamos ignorando las tantas señales que surgen en nuestras ventanas. Aprende a abrir las cortinas que te impiden ver el cielo y buscar encantos a través de las estrellas. Es en el infinito que viven los mejores deseos. Debemos utilizar el tiempo marcado en nuestros relojes para que nunca nos arrepintámos y queramos hacerlos girar hacia atrás.
Lo que pasó es pasado y la vida sucede a todo instante, de este punto hacia adelante y todo momento es hora de vivir, pues el tiempo continúa pasando, implacablemente, y, en ese trayecto no tenemos caminos para volver. Decisiones, tiempo y caminos: Eso es el equipaje que uno tiene que cargar, hazlo leve, ya que es responsabilidad nuestra, llevarlo por toda una vida.
Para muchos es difícil llegar a donde se ambicionó llegar.. Mas, no pierdas la garra cuando te muevan la línea de llegada más allá de donde puedas ir. Persiste, sigue, con paso firme, respira profundamente y haz valer todo lo que has recorrido. Puesto que, medio camino andado no te lleva a ninguna parte.
Nunca subestimes tu fuerza y trata con seriedad tus obstáculos, si puedes elegir, escoge siempre los más difíciles, pues las facilidades no enriquecen nuestra historia, no fortalecen nuestro cuerpo y ni alimentan nuestra alma. Piensa que toda dificultad trae cambio y todo cambio nos hace crecer.
Prueba de la dulzura del vino, del calor del café, de la nostalgia de casa, del calor de un amor. Pero experimenta también el amargo de la derrota, el acido del descuido y de un poco de cada dolor. Todo fortalece cuando uno no se desvanece.
Todo es lección. Todo es escalera (hacia arriba o hacia abajo), elige qué escalones quieres usar. La vista que vas a tener, es del lugar donde llegarás. ¡Y ni imaginas cuántos querían estar en tu lugar, son muchos! No siempre va a ser de la manera que uno quiere, mas uno siempre podrá y deberá mejorarla. Depende de tí. ¡Hazlo!


