Aprender a ser paciente no es fácil. Lidiar con la impaciencia del mundo mucho menos. Mas, sí deseamos avanzar en algo nuestra caminata existencial, con certeza la intención de relevar ciertas situaciones no serán tan difíciles como lo parecen. Basta reflexionar: ¿vale la pena disminuir nuestro equilibrio?. ¿Entrar en crisis emocional, nos ayuda en algo?. Por supuesto que ambas respuestas son "No".
Ese frasecita que todos conocemos: "respira hondo y cuenta hasta diez", ¿realmente ayuda? Pues, ¡ayuda si!. Ese conteo entretiene nuestra mente y evita que nos entreguemos al impulso, ya que 10 segundos es el tiempo que tarda una información en pasar desde nuestro cerebro emocional, más primitivo, al racional (la corteza cerebral más evolucionada), marcando así la diferencia entre actuar impulsivamente o de forma más meditada. Y la respiración reduce la tensión arterial y promueve sentimientos de calma y relajación.
Ejercitar nuestra paciencia, hasta lograr que ésta se instale definitivamente entre nuestras otras virtudes, es lo mejor. Para ello, la práctica de la meditación y/o cualquier otra técnica que nos lleve a alcanzar el autocontrol será lo ideal.
Entonces, si eres un impaciente más en este mundo, ¡toma una actitud al respecto! ¿qué esperas? Te aseguro que el cambio en tu día a día y en cualquier ámbito de tu vida ¡será excepcional!

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