El día ya llegó con olor de
reconciliaciones, olor de renovación... Algunas cosas en este año no fueron
como lo planeado por nosotros, sino que salieron como lo escrito por Dios y
¡que así sea!. ¡Aceptemos felices! Que llegamos a este último fin de semana de
fiestas, sabiendo que todo mejora, todo se reanuda y para todo hay una
solución. Todo pasa. Y cuando algunas cosas salen mal, es justamente para
que el motivador de nuestras vidas no se apague, siempre tenemos que ir a la
búsqueda de lo mejor, ir más allá de lo que podemos ir, pues las victorias y
conquistas estarán siempre en los lugares más difíciles e imposibles de
alcanzar. ¡Confía y aguarda con fe las futuras victorias!
Luego estaremos festejando la llegada
del nuevo año y que este momento feliz nos traiga esperanza en las personas y
en el mundo. Que podamos ver todo con más optimismo e inspiración. Que podamos
abrir más nuestros brazos para recibir a alguien en un abrazo. Que podamos
extender más nuestras manos para ayudar. Que podamos mostrar más nuestras
sonrisas al encanto de la simplicidad. Que podamos dejar nuestro orgullo
rendirse a la humildad. Que cantemos cada vez más alto, que demos carcajadas
sueltas, que podamos encantar con todo, pues son de estos pequeños y sencillos
gestos que vamos haciendo la vida mucho más feliz.
¡Amate y trasborda ese ese amor al
mundo!
¡Feliz Año Nuevo!
Que 2018 venga cargado de sonrisas en
el rostro y felicidad en el corazón.

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