Sigo aprendiendo, y entre muchas reflexiones, percibí que fuerte es aquel que ve los momentos de debilidad como oportunidad de crecimiento.
Sabio es aquel que abraza las propias imperfecciones y las exalta en vez de avergonzarse, pues sabiduría es cuando entendemos que los errores son las posibilidades que se nos da para hacer lo mejor.
Escucha tu propia voz. Muchas personas se distraen con el ruido que el mundo hace y se olvidan de todo el poder que cargan. Cada uno sabe lo que debe hacer, entonces no permitas que nadie elija por ti.
No trates a las personas de acuerdo con el mal que cargan en el corazón. Trata a todos de acuerdo con el bien que llevas en tu corazón. La vida se vuelve más ligera cuando aprendemos a silenciar la mente y a escuchar nuestra alma.
Cuando creemos, confiamos y descansamos en los brazos de la divinidad del Universo, percibimos la ligereza de esa existencia, mas cuando insistimos en los mismos errores, todo se vuelve pesado, difícil y los lazos se transforman en cadenas.
Podemos caer de vez en cuando, y permanecer en el suelo por algunos minutos, mas, quien decide ser responsable por la propia historia y honrar su libre albedrío, cuando se levanta, se vuelve gigante, y a cada caída, el retorno se vuelve más triunfal.
Expectativas nos lastiman, entonces vamos a dar lo mejor, y dejar el resto con Dios, porque la siembra es opcional pero la cosecha es obligatoria.
Con el tiempo aprendemos que existe belleza en el dolor, así como las espinas a veces acompañan una bella flor.
La felicidad plena no es la conquista de todo lo que queremos, sino la constatación de que tenemos todo lo que necesitamos, y que debemos ser agradecidos por ello.
AnaCe Gonzales-Coach

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