Vivimos días dificiles... Busquemos entonces, motivos de superación. Que las pérdidas no sean nuestros obstáculos. Somos curiosos y como tales, descubriremos el camino para ser felices.
Entonces, levantemos la cabeza, abramos los ojos y esbocemos aquella sonrisa. No tengamos miedo de vivir con intensidad, de amar y de valorar a todos los que forman parte de nuestra vida: Padres, hijos hermanos, amigos y hasta - ¿por qué no? - nuestros enemigos, quienes a menudo nos sirven de impulso para nuestro ascenso.
Entendamos que la vida es corta ¡Entonces vamos!
Canta aunque sea en tono desafinado, escribe tu propia historia, sonríe como sí quisieras mostrar tu alma al mundo entero. Bailale al viento, siente el sol, quiere más de la vida. Cuestiona el amor y obtén respuestas. Se diferente, traspasa barreras, cambia la situación. Ponle tu nombre en la historia, y, sobre todo, no te olvides de tus cualidades.
Tú puedes subir y realizar tus sueños. Seguir adelante, ir más allá del lugar que limita tus pasos. Quizás sea en pasos lentos, pero si conseguirás tocar el cielo.
No permitas que muera dentro de ti, la esperanza. Ella será el combustible para tu trayectoria. El mundo podrá ser un tanto cruel, pero si crees en lo imposible serás un campeón.
Muchas veces la felicidad nos sigue con pasos lentos, por eso presta atención a sus detalles, pues en ellos estarán impregnados tus sueños, que serán posibles, si tienes fe.
Vivir es una consecuencia, un ejercicio para que percibamos quiénes somos. Sí, somos seres dotados de auto-conocimiento, del que hacemos uso para el desarrollo de nuestra felicidad. Por lo tanto, vive sin culpas, ya que somos libres y nos movemos como globo, hacia el infinito. Puede ser que en el momento el resultado no sea el esperado, pero que eso no sea un obstáculo en tu vida, porque la felicidad es el resultado de las actitudes bravas de los optimistas. De aquellos que no cultivan el veneno del fracaso, sino la esperanza que los lleva a persistir a pesar de las pérdidas.
Cuando finalmente te hagas consciente de que sólo de ti depende, tus días serán más felices, y las personas que estarán a tu lado, serán las que siempre te sonrían. Esto es porque las contagiarán a valorar la vida en su plenitud, y así como tú sabrán que la felicidad no se alcanza con las acciones de otras personas, sino que, para que seas feliz, depende de la llama existente dentro de ti. Mantente siempre preparado para recibir lo que la vida tiene de bueno.
Entonces, no dejes que la llama se apague, o que esa oportunidad continúe vagando por ahí, porque la decisión de ser feliz es sólo tuya.

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