Existen situaciones difíciles en nuestras vidas. No nos resintamos, no reclamemos, no nos alteremos. No ofendamos ni vayamos contra la situación o contra la persona que en realidad llega para enseñarnos. Recordemos que toda situación es un profesor al servicio de la vida. Los sufrimientos no son para castigarnos, son para enseñarnos. Son estímulos que llegan para despertar nuestras virtudes.
¿De qué vale vale el rencor, la rabia, el desespero y la tristeza? No resolverán nuestros problemas. Lo que resuelve los problemas es nuestra inteligencia, y ésta sólo funciona cuando tenemos tranquilidad. Es la inteligencia quien encuentra las salidas y las respuestas. Entonces, frente a una situación difícil usemos la cabeza, en lugar de dejarnos llevar por las emociones desequilibradas y momentáneas. Tomemos conciencia de que fueron las dificultades de ayer que afloraron nuestras virtudes de hoy.
Por eso, bendigamos cada momento y cada persona que aparece en nuestras vidas. Cuando cambiemos nuestra posición con la que vemos la vida, la vida cambiará, para bien y a favor de nosotros.
AnaCe Gonzales-Coach
No hay comentarios.:
Publicar un comentario