martes, 5 de marzo de 2019

Se feliz con tu autenticidad


Abrir mano de la individualidad sigue siendo algo común e impide a muchas personas vivir de forma plena y con la libertad a la que tienen derecho.

Debería ser considerado retraso de vida la idea de sufrir por opiniones irrespetuosas, que imponen sus patrones sin piedad, aún sabiendo que cada persona es única y diferente de las demás.
Es comprensible que la sensación de no encajar en esos patrones causa dolor y mucha exigencia. Mas, tratar de parecerse a lo que se considera "mayoría" es provocar una lenta y dolorosa pérdida de identidad.
El mal viene de gente nociva, que no sabe limitar sus opiniones y conceptos y quiere que todos encajen en sus criterios; viven para regular la vida de las demás personas de acuerdo con lo que creen o quieren para sí. Para frenar ese tipo de comportamiento lo mejor es no dar crédito, dejando claro que cada uno debe cuidar de "su cuadrado".
En el fondo, esa imposición de patrones no es más que un intento mal elaborado de aceptación de sí mismo. Después de todo, no puede existir patrón, si cada persona es única, en su voz, su manera de andar, su tono de piel y un número incontable de otras particularidades.
No tenemos que querer ser igual a la mayoría, porque en esencia, nadie lo es. Ni debe querer serlo.
Preocupémonos con la salud, con los buenos hábitos, con la ética. Eso sí puede ser preocupación para la mayoría. Mas, el color de las mechas del cabello, la talla de ropa y cómo gastamos nuestro tiempo son informaciones particulares. Y son detalles como los que crean nuestra identidad.
La gracia está en saber que cada voz es diferente, cada risa sale de una manera y que cada uno tiene sus manías. No habría sentido en los encuentros entre amigos o en nuestros lugares de trabajo, por ejemplo, si todos fuesen iguales, con sus gustos y sus asuntos. ¿Cómo ocurriría la interacción entre las personas? ¡Sería un fiasco!.
Para quien está siendo aplastado por los conceptos (o prejuicios) de los demás y está llevando una batalla consigo mismo, porque cree que no es igual a la mayoría, una afirmación: 
Realmente, no eres igual a todo el mundo. Y eso no es malo, ¡es formidable!. Nunca serás igual a las otras personas. Por eso resguardate. No te des el trabajo de ir a ninguna parte, a comer algo que no te guste, o vestirte de esta o de esa forma, sólo porque te han dicho que es bueno o que está de moda. Haz lo que realmente deseas hacer.
Guíate por tus propios gustos y elecciones y se feliz con tu autenticidad. 
Ten presente: "La individualidad debe existir, pues ella es el cimiento de la identidad de la personalidad".

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