Las palabras marcan profundamente. Algunas jamás serán borradas, sea para el bien, sea para mal. Por eso es siempre importante medir el peso que tienen. Sí las palabras son negativas, y aunque incluso uno se disculpe por haberlas dicho, un día volverán a relucir, cuando otro conflicto ocurra, y la relación, sea cual sea, será repensada. Nunca más, alguien que fue ofendido verbalmente, mirará con los mismos ojos a su agresor.
Por eso es tan importante pensar bien antes de hablar. Principalmente sí los ánimos están exaltados. Sí es posible ni hables en esos momentos. El silencio es siempre una respuesta inteligente cuando no hay palabras que traduzcan lo que se está sintiendo; demuestra prudencia y auto control, pues eso cuenta mucho a favor de alguien.
Recuerda: "en boca cerrada no entran moscas". De ese pequeño dicho popular se extrae un significado incontestable.
Olvídate de esa expresión que se usa por ahí, que clasifica como siendo "positiva" a una persona que dice todo lo que le viene a la mente. Decir groserías no es ser positivo, es ser mal educado. Y no tiene ninguna belleza en eso. Al contrario.
Sí es para ser positivo, repiensa tus conceptos. Dí palabras agradables mas sinceras, que hagan felices a quien las esté oyendo. Ser positivo es dejar a las personas halagadas, agradecidas, admiradas con tu educación.
Sé capaz de usar bien tus palabras. Una persona positiva es capaz de conjugar bien los verbos: respetar, alabar, agradar, amar!
Al actuar así, no necesitarás tragar moscas, ni sapos. ¡Y las buenas relaciones quedarán garantizadas!
AnaCe Gonzales-Coach

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