Tal vez dentro de muchos años, no tengas ningún remordimiento por las cosas que haz hecho, pero tal vez los tengas por lo que dejaste de hacer, por lo que no lograste alcanzar. Por eso, despedaza tu ancla, levantala de su puerto seguro y sal. Mira el horizonte. Vive el momento. Siente los vientos. Sube las montañas. Encara. Explora. Sueña. Descubre.
Se sabe que cada buen momento tiene un tiempo para acabar. Y los malos también lo tienen. Déjalo así. Deja que sea lo que sea. Sólo no pares y espera, y no tengas mil excusas. Vive el Ahora y no hagas más planes para el hoy, pues mientras te detienes para pensar, la vida va pasando. Para el mañana, desafíala y no la aceptes como ella es. Sal y ve el sol ponerse desde el lugar en donde siempre quisiste estar. No quieras que todo sea más fácil, quiere: que seas más fuerte, más rápido, imbatible, mejor.
Días normales y desafíos fáciles no traerán progreso, no traerán éxito y con seguridad en algunas oportunidades será necesario quemar algunos puentes para tornar las conquistas más tardías y difíciles. Eso es bueno. Es la suma de los pequeños y repetidos esfuerzos, que día tras día harán con que los sueños se hagan realidad, basta tener coraje y jamás dejarse invadir por el desaliento que suelen traernos los errores (aprende con ellos), por el pesimismo y por los pesimistas.
¡Continúa fallando, sigue equivocándote, pero sigue adelante, siempre!
Todo avance sólo se hará realidad fuera de la zona de confort. Toda victoria sólo se concretiza acompañada del cansancio. Erra lo máximo que puedas y con seguridad, llegará el día en que tu peor fracaso, será mucho mejor que el mayor éxito de aquellos que no apostaban ni una moneda por el tuyo. Se cada vez más tú mismo y nunca necesitarás ser quien esperaban que seas.
El punto de partida de toda conquista es el deseo.
El punto de partida de toda conquista eres tú.
AnaCe Gonzales-Coach

No hay comentarios.:
Publicar un comentario