sábado, 25 de mayo de 2019

No sufras por anticipación...



Nada puede ser tan malo como ese hábito nocivo de anticiparse en pensamiento a las desgracias, que tal vez ni puedan ocurrir. El sufrimiento producido por una mente que devanea, trae ilusiones muy dolorosas.

La angustia que domina el alma es un fantasma mental de algo que hacemos, inconscientemente, llevándonos a lidiar con cosas que huyen de nuestro control y que ni siquiera sabemos sí pueden suceder. No necesitas de esas frustraciones de pensamiento. No necesitas sufrir por anticipación. Estas fugas de la realidad te proyectan en un mañana de ilusión negativa. A la pérdida del foco en el presente, que aliada a la proyección de futuros inciertos, sólo van a hacerte sufrir.



Deja de hablar mal de tu día a día, de tu rutina. Toma acción: Cámbiala. Trabájala. Reconstrúyela positivamente. No dejes que ese peso, el de un improbable acontecimiento, te lleve abajo. Ese sufrimiento dentro del cuarto, esas lágrimas que se confunden con las aguas de la ducha, no deben tener espacio en tu vida. Nunca dejes que la opinión negativa de alguien sobre ti, se convierta en tu realidad. Los ladridos, muchas veces, asustan más que la mordida, mas tienen el poder de amedrentar. Es sólo presión. No des oídos a eso.
Revistetė de una actitud mental más fuerte que la fuerza de tu cuerpo. Todos tenemos esos días de ser golpeados de frente por un obstáculo y de no lograr superarlo. Todos tendremos días de dudas e incertidumbres, de ansiedades y tristezas, mas feliz es aquel que soporta esos momentos de prueba y que incluso con muchos puntos negativos, sabe usar los positivos a su favor.
No siempre uno va a leer en voz alta, para que todo el mundo sepa, todos los capítulos malos de nuestra vida. Cuídate. Guárdate. Protéjete. Es necesario tener foco y resistir, perseverar, tener paciencia. Avanza que todo mejorará, con seguridad. Son las pruebas más difíciles que sustentan los muros que serán tu protección. Son esas dificultades que cimentan el suelo duro, donde se hará la base de tu futuro.
Descarta tus pesos, arroja tus basuras, limpia tu suciedad. Anticipa en tu mente todo lo que planeas hacer. Ante todo en tu corazón, aquello que deseas tener. Siempre encontraremos en medio de ese desorden, una semilla nueva, lista para ser plantada, sembrada y cosechada, que traerá nuevos frutos con el dulce sabor de la voluntad de vivir. Ve, la hora es ahora. Vive el presente y no te ausentes de ti. La vida se vuelve llevadera así. Del otro lado de ese muro feo es que se cosechará una hermosa y sólida felicidad.

AnaCe Gonzales-Coach

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