La espera, además de doler, cansa, mas nos garantiza la casi perfección. La prisa, nos confunde y engaña, nos fuerza a tomar posesión de aquello que no es para ser, y, quizá hasta sea, pero por ser en tiempo incorrecto y de manera totalmente inmadura, se transforma en frustración. Entre una y otra, escojamos no desistir, ni atropellar nuestros sueños. Tengamos en cuenta que todo tiene el tiempo correcto. Enfoquemos la fe que nos guía y no tanto en aquello que las circunstancias muestran. La fe nos hace ver lo que está más allá de nuestros ojos(lo imposible), y las circunstancias apenas lo que está al alcance de la mano. No dudemos de nuestra intuición, ni nos entreguemos al temor por las tempestades. Lo que llega para herirnos, también viene para encorajarnos, lo que llega para destruirnos, también viene para restaurar nuestra sabiduría. El mismo viento que sopla contrario, sopla a favor. Todo es aprendizaje. Todo cambia en nuestra vida, cuando actuamos de manera correcta y practicando el bien de manera sincera y desinteresada.
AnaCe Gonzales-Coach
No hay comentarios.:
Publicar un comentario